Siglo XVIII (siglo 18)

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Escrito por David

Nuevos perfiles de la música culta y popular.

1700

.-No decae el prestigio de Yapeyú como centro musical de indiscutida superioridad. Además de las artísticas interpretaciones vocales e instrumentales de los indígenas, la enseñanza musical se realiza con otros medios y otros propósitos. Se amplía cada vez más la variedad de instrumentos puestos al servicio de las nuevas vocaciones musicales y se tiende a formar maestros de música capaces de promover la cultura musical en otras regiones. Por otra parte, se intensifica el aporte europeo a través de calificados músicos que llegan a estas tierras y la importación de nuevos instrumentos, partituras y libros de música. Los centros de poblaciones, hispana e indígena, desenvuelven eficazmente la práctica del canto y la danza, como manifestaciones que van adquiriendo, cada vez, más elevada jerarquía.


1717

.-Si bien Yapeyú regentea el movimiento musical del país, Córdoba constituye un elevado centro de cultura, cuya expresión más elocuente es su, entonces, casi centenaria Universidad. El medio resulta propicio para recibir al Hermano Domingo Zípoli, de la Compañía de Jesús, destacado compositor y "uno de los más grandes organistas de todos los tiempos". Proficua es la labor de este músico italiano en el sentido de dar a conocer las obras más representativas de la época, lo que incidirá grandemente en el posterior desenvolvimiento musical de la Colonia.


1756

.-Entre los Lules del Tucumán desarrolla su acción apostólica y artística el misionero jesuíta Juan Fecha. Funda y dirige una escuela de música en la que enseña a los indios a cantar y a ejecutar en diversos instrumentos según las reglas del solfeo. Cabe destacar la extraordinaria difusión que en este siglo alcanza la guitarra. Se convierte en el instrumento popular, por antonomasia, y su uso se extiende a todas las clases sociales. Se la ve en manos del señor y del esclavo, en las reuniones familiares de toda categoría y hasta en la interpretación de la música eclesiástica.


1757

.-Se levanta en Buenos Aires un Teatro de óperas y Comedias. Poca fortuna tiene este primer intento para dotar a la ciudad de una sala destinada a los espectáculos de música y teatro. En 1761, don Pedro de Aguiar, como dueño principal y armador "de la casa de ópera de música y representación... para diversiones públicas", se ve obligado a cerrarla. Se ignoran los motivos de tal determinación.

1783

.-Se inaugura el Teatro o Casa de Comedias de la Ranchería, ubicado en un inmenso galpón cubierto con techo de paja. Cuenta con todos los implementos necesarios para las representaciones teatrales; dos filas de palcos, seis grandes bancos de madera y el restante espacio libre para ser ocupado por espectadores de pie. Paralelamente a las actividades teatrales se desenvuelven las de carácter musical que alcanzan singular brillo a partir de 1787, cuando se designa director de la orquesta del Teatro de la Ranchería al maestro Antonio Aranaz. En 1792 un incendio destruye totalmente el Teatro, obligando a realizar las representaciones y audiciones musicales en locales improvisados.


1790

.-El comienzo de la última década del siglo XVIII, sorprende a las poblaciones, hispana e indígena, de la época de la Colonia, elaborando con todo entusiasmo su propia cultura musical. Se supera la calidad artística de todas las manifestaciones musicales en los centros ciudadanos del país. La música religiosa y la profana en su doble aspecto, culta y popular reciben nuevos aportes. Son cada vez más importantes los conjuntos corales y orquestales que participan en las ceremonias del culto; más acendrado el valor de los instrumentistas, cantantes y músicos que nos visitan en sus giras artísticas, cuando, insólitamente, comienza a asomarse un cantor, con el ánimo de hacerse oír, que pulsa la guitarra de modo diferente, que canta con su "propia" voz y dice cosas distintas...

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